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El manto hidrolipídico de la piel.

Resultado de imaxes para glandulas sudoriparas

El Film o Manto Hidrolipídico es una mezcla de sebo y sudor que recubre la parte exterior de la epidermis y que poseemos desde que nacemos. Llegan a la superficie cutánea através de los poros de las glandulas sebáceas (el sebo – parte grasa, lípido) y de los poros de las glándulas sudoríparas (el sudor – parte acuosa, hidro).

El manto hidrolipídico tiene la función más importante de la piel, ya que actúa como barrera evitando la pérdida de agua, electrolitos y otros componentes, así como bloqueando la penetración de sustancias indeseables del medio ambiente.

Cuando llegan hasta la capa cornea ambas secreciones se mezclan formando la emulsión que conocemos como Film Hidrolipídico manteniendo la piel hidratada y con un aspecto aterciopelado. Sin esa protección natural es cuando empiezan los problemas de sensibilidad. Si la proporción de sebo es muy baja, la piel estará seca; cuando la proporción de agua es muy baja, la piel estará deshidratada y por el contrario, si hay un exceso de sebo en la mezcla, esa piel estará grasa. Y cuando tanto el sebo como el agua están equilibrados vemos una piel normal. 

Cabe mencionar que esa parte “grasa”, en un estado normal de la piel ayuda a preservar el agua transepidérmica. No permite que esta se evapore tan rápidamente dejando la piel con un aspecto sano, hidratado y suave. El problema es cuando hay un exceso y se desequilibra.

La piel tiene “estados” y puede ir variando a lo largo de nuestras vidas. Por eso es importante cuidarla y observarla para saber cómo se encuentra y qué productos serían los más adecuados.

Y ¿qué pasa con las pieles sensibles?

Todas las pieles pueden estar sensibilizadas cuando presentan el manto hidrolipídico dañado, y por eso se irritan, resecan y enrojecen. Por ello, resulta imprescindible tratarla con productos y tratamientos adecuados. El objetivo de ese cuidado será reforzarla y, a la vez, humectarla, para calmarla y aportarla sensación de confort y suavidad.

La piel está formada por millones de células y habrá zonas del cuerpo en las que funcionen correctamente y en otras que no lleguen a cumplir su misión: lo que se conoce como pieles “mixtas”, zonas deshidratadas o desquilibradas – mejillas, barbilla, etc. Es importante mirarnos y detectar si hay zonas que presentan alguna alteración.

La calidad de nuestra piel dependerá del estado equilibrado de ese manto protector. La diferencia de utilizar un jabón cualquiera, agresivo para la piel, o uno especial para el rostro está ahí: cuidar del equilibrio de ese manto. Si el jabón es muy fuerte, se lleva por delante toooodo el manto hidrolipídico y debe volver a formarse de nuevo. Mientras ocurre todo eso, la piel está sin su escudo natural. De ahí la necesidad de aplicar cosméticos que limpien sin agredir y que inmediatamente después de la limpieza reestablezca esa emulsión dejando la piel protegida.

Esta barrera cutánea se altera por factores externos – agentes físicos (viento, ambiente seco, contaminación, radiación solar) y agentes químicos (utilización de detergentes y jabones). Y por factores internos como el tabaco, el alcohol y los malos hábitos de vida (como el estrés o la falta de sueño) o determinados medicamentos… todo esto debilita el Film Hidrolipídico provocando un deterioro de los mecanismos fisiológicos.

Una piel hidratada tiene en el estrato córneo un contenido de agua del 10 al 20%, y se considera deshidratada cuando el contenido es inferior al 10%. Cuando esto ocurre, se producen modificaciones importantes en la piel. Por ejemplo, los lípidos epidérmicos sufren cambios estructurales y son incapaces de retener el agua, aumentando así la pérdida de agua transepidérmica (de las capas más profundas de la piel). ¿Muy interesante, verdad?

De esta manera, las características fisiológicas de la piel grasa deshidratada son, por un lado un aumento de la actividad de las glándulas sebáceas (mayor producción de sebo), y por otro lado una disminución de lípidos hidrófilos, lo que se traduce en una disminución de la capacidad de retención de agua en la piel. La cantidad de agua que retiene es insuficiente para mantenerla protegida, perdiendo en consecuencia elasticidad.

En la dermis (capa más profunda de la piel, por debajo de la epidermis), tenemos la matriz extracelular, formada por glucosaminoglicanos (como el ácido hialurónico), que captan el agua y la retienen, dándole turgencia a la piel. Cuando el contenido de agua en la dermis es inferior al 10%, la piel pierde la turgencia y se vuelve áspera, frágil y apagada.

¿De qué depende el mantenimiento de este nivel óptimo de agua en la piel por encima del 10%? Pues básicamente, de la composición y de la calidad de:

 El film hidrolipídico, que nos proporciona un mantenimiento de la hidratación y una función barrera protectora contra la deshidratación y las agresiones externas. (Cuanto más GRASA es esta película, más protectora).

 Del efecto de atracción de agua debido al Factor Natural de Hidratación de nuestra piel. Este factor está formado por una mezcla de componentes hidrosolubles que son higroscópicos, es decir, son capaces de atraer y absorber el agua atmosférica, incorporándola en su propia agua de hidratación. Actúan como eficientes HUMECTANTES.

•Los lípidos intercelulares que forman el cemento intercelular y proporcionan un efecto barrera al paso del agua a través del tejido.

La falta de agua genera rápidamente una pérdida de flexibilidad y plasticidad de la piel, seguida de la aparición de líneas y arrugas de deshidratación. La piel deshidratada parece seca… pero el problema es otro! En otro post explicaremos más detalladamente las diferencias entre los estados de la piel.

Los cosméticos han de contribuir a su hidratación y protección. Los que utilizamos para la limpieza del rostro deben RESPETAR este Film Hidrolipídico. Por este motivo, justamente después de limpiarla, para restablecer el manto hidrolipídico, necesitamos poner cosméticos humectantes y emolientes. Y jamás olvidar de la importancia de una alimentación rica en omegas 3 y 6, vitaminas y muuucha agua!!!!

Y ahora llegamos el fin del post. ¿Te ha parecido interesante? ¿Sabrías identificar el estado de tu piel ahora mismo? Me encantaría saber tu opinión y si necesitas ayudar para cuidar tu piel o descubrir su estado, escríbeme!!!

¡Besos y hasta el próximo post!

Cris

1 comentario en “El manto hidrolipídico de la piel.”

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